Guía completa de Fregocles: El amanecer del ñu (III)
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El semidios dormido, el gallo y el somnífero
Así que tras dar una buena visual al cuarto (que no a Hércules, cuya escasez de ropa era alarmante) tropecé con una lanza que tomé prestada para futuras ocasiones. También había por allí una vasija muy grande con un tapón de corcho. Era curioso la cantidad de eco que tenía aquella vasija, mi propia voz retumbaba como si fuera la voz de un Dios sobrehormonado. Me llevé el tapón de la vasija, uno nunca sabe cuando puede necesitar un buen tapón de corcho robusto y resistente.
Mirando por la mesita de noche de Hércules vi un vaso de agua medio lleno y haciendo gala de mi extraordinaria inteligencia y mi intuición innata deduje que el sonido de alguien tragando que había escuchado antes guardaba alguna relación, desconocida para mí, con este vaso. Pero no podía distraerme en ese momento con minucias que nada o poco tenían que ver con mi misión, tenía que pensar. Tenía que encontrar un sitio donde poder echar el somnífero para Hércules. Pero ¿dónde? ¿¿dónde maldita sea?? No dejaba de mirar alrededor intentando encontrar un sitio apropiado, pero no había forma. ¡Dadme una pista malditos dioses! Una pista, una señal, ¡¡algo!! …estoo… ¿ese vaso ya estaba ahí antes? *suspiro* Le faltaba un cartelito luminiscente que pusiera “somníferos por aquí” en rosa chillón…
Bueno, como fuere, el somnífero se quedó en aquel vaso. Ahora sólo me faltaba conseguir que Hércules se lo bebiese. Así que haciendo caso a los gritos de mi intuición, bajé al patio para intentar despertar al gallo y aunque como ya dije antes no soy nada partidario de la violencia (¿Fred? ¿sigues ahí compañero? ¡tranquilo, te salvaré!) en aquel momento era todo o nada. Así que haciendo de tripas corazón, aticé al gallo con la lanza esperando secretamente que aquello fuera suficiente para que cantara al nuevo amanecer. Pero, maldita mi suerte no divina, el muy… tan sólo se despertó atontolinado y tal cual se comenzó a quedar dormido de nuevo. Maldito gallo, no me lo estaba poniendo fácil.
En aquel momento recordé el cartel del amanecer que había cogido en la calle, “Viejos Peus” o algo así. Quizás si lograba engañar al gallo para que pensara que estaba amaneciendo, enseñándole el cartel… Ya ya, más cogido de los pelos imposible, ¿pero quién sabe? Los diseñadores de aventuras gráficas son muy retorcidos, ya lo sabemos (y que quede entre nosotros, los de El Neutrino Raro son especialmente retorcidos)
*Ejem*, como decía… Dicho y hecho, desperté de nuevo al gallo atizándole con la lanza, y a continuación sin perder mucho tiempo, le enseñé por la ventana el póster del amanecer. El efecto fue inmediato, el gallo tarado se puso a cacarear como loco y fue cuestión de segundos escuchar el vozarrón enfadado de Hércules gritándole y un vaso de agua volar por el aire. El vaso estuvo a punto de herir de muerte al gallo, pero en vez de tan trágico accidente, simplemente se limitó a caer en el bebedero. Uhhm… ¿he dicho un vaso de agua? espera un segundo, ¿no será el mismo que…? *suspiro* Qué mala suerte la mía. Y ahora encima el gallo curioseando se había bebido una buena dosis de somnífero así que estaba en el séptimo sueño. Genial, estaba saliendo todo a pedir de boca, sí señor.
Como pude y superando mis más profundos ascos, recogí el vaso con un poco de agua diluída y crucé los dedos para que aún quedara suficiente somnífero en esa mescolanza repulsiva. Menos mal que había sido inteligente y había dejado la puerta de la casa abierta. Pude volver a subir y dejar el vaso otra vez en la mesita de noche.
Sólo se me ocurría volver a repetir la jugada de despertar al gallo, y cruzar todos los dedos de manos y pies para que surtiera más efecto. Pero ahora tenía el agravante de que el gallo estaba plácidamente drogado con mi maravilloso somnífero y despertarlo me iba a costar más de un quebradero de cabeza. Miles de ideas para tal fin pasaban por mi mente a velocidad ultrasónica: prenderle fuego, arrancarle las plumas una a una, un sutil desmembramiento, retorcidas técnicas de tortura espartana… (estoo… no me tengáis esto en cuenta, por el bien de Fred…) En fin, que tenía muchas ideas, pero todas ellas acababan con la muerte o, en el mejor de los casos, infernal sufrimiento del bicho plumífero felizmente dormido. Todas menos una: ¡asfixia!
Comparando el tamaño relativo de la abertura del gaznate del plumífero con los objetos en mi haber, descarté rápidamente el grillo maniatado y el bonito surtido de piedras de diversos tamaños. Pero el tapón… ¡oh! ¡ya sabía yo que quedarme con aquel tapón iba a ser una feliz idea! Lo complicado sería conseguir encestar el tapón en su pico. Mmm, no, estaba demasiado lejos. Tenía que encontrar otra forma de… ¡oh! ¡la lanza! ¡ya sabía yo que quedarme con aquella lanza iba a ser una feliz idea! Mmm, ¿estoy teniendo un déjà-vu? Da igual, como os digo usé la combinación del tapón con la punta de la lanza para bloquear a distancia las vías respiratorias del gallo. ¡No me digáis que no soy inteligente eh!
Y funcionó. ¡Vaya que si funcionó! Al faltarle el aire al gallo no explotó ni tuvo lugar una combustión instantánea como muchos imagináis, sino que se despertó súbitamente, ahogándose, expulsando el tapón y cantando todo a la vez. Bueno, seamos sinceros, más que cantar aquello fue un alarido agonizante en toda regla. Pero no tuve tiempo para comparecerme de los experimentos a los que estaba sometiendo al pobre animalico, porque escuché a Hércules muy enfadado bajar por las escaleras y me apresuré a esconderme donde pude. ¡Sólo me faltaba que Hércules me pillara dando por culo a su gallo! Estoo… ya me entendéis…
No había visto a Hércules así de enfadado nunca. De hecho, en ese mismo instante decidí que por mi integridad física futura lo mejor sería no tropezarme nunca con ese manojo de puños andante. Sin embargo el gallo no supo tener la misma celeridad mental que yo y recibió un puño como una hogaza de pan que lo dejó más grogui que el somnífero. Que lástima de gallo. Hércules después de noquear a su adversario cantarín volvió a entrar a la casa, cerrando de un portazo la puerta y rompiendo de paso su vaso preferido en el camino, por lo que pude escuchar.
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9 de June, 2007 a las 19:23Yo solo tengo el cartel de las Salchichas Zeus y el de el atardecer ¿Cuál hay que usar para que cante el gallo?
flipiman
26 de August, 2007 a las 15:15El del atardecer. ¡Ánimo!
Vil
26 de August, 2007 a las 15:21